Ángel García Galiano | 27.05.2010 | Macbeth, de W. Shakespeare | Cheek by Jowl | Dirección: Declan Donellan | Se cortaba con una cuchilla el ambiente, ya desde las primeras réplicas, los movimientos acordes de los cuerpos, de negro, con una niebla y un foco de luz difusa, sin micrófono, resonando en la enorme sala del Matadero (feo nombre, ojalá nuestras autoridades lo cambien pronto, pero anoche más pertinente que nunca), llena y ceremoniosa asistiendo a este estreno de lujo, por Shakespeare, claro, por Macbeth, cierto, pero también por Declan Donellan y su admirable compañía de actores extraordinarios, esta Mejilla por Quijada plagada de mimos, atletas y bacantes, cuerpos y almas sabias entregados a la pasión sagrada de Shakespeare, casi sinónimo de teatro, en ellos.
Ángel Garcia Galiano |16.05.2010 | 11 and 12 | Autor: Amadou Hampaté Bâ, adaptación de Marie Hélène Estienne | C.I.C.T/THÉÂTRE DES BOUFFES DU NORD, PARIS | Director: Peter Brook | La presencia de Peter Brook en el festival de Otoño se recibe siempre como un acontecimiento sagrado. Tratándose de teatro, no ha de extrañarnos nada este hecho. Al contrario. El magisterio de Brook, entre otras cosas, ha consistido siempre en reivindicar para la escena ese sentido de misterio, de sacro, que late en los orígenes mismos del drama, de la tragedia. Curiosamente, lo realiza sin enfatizar ninguno de sus aspectos más estricta o llamativa (o popularmente) dionisíacos.
Ángel García Galiano | 11.05.2010 | W. Shakespeare, The Tempest -The Bridge Project -Director: Sam Mendes -Teatro Español Cuando Prospero (y el autor) se despide y cierra la obra con las famosas y memorables palabras en que renuncia a la magia y solicita el aplauso, tras abandonar el tinglado de la antigua farsa, el respetable se volcó con entusiasmo en un teatro hasta la bandera que reconoció así la trayectoria y el buen hacer shakesperiano de la compañía The Bridge Project y su director, Sam Mendes.
Ángel García Galiano | 16.04.2010 | Genet, El balcón. Dirección: Ángel Facio A pesar de una puesta en escena muy antigua (conservadora, casi reaccionaria, en cualquier caso casposa y obvia) y con unos gritos anarquistas “A las barricadas” durante el descanso, vociferando sobre un respetable que se miraba con vergüenza ajena ante la profanación tamaña de aquel grito en medio del ambigú,
Ángel García Galiano | Ignacio Gómez de Liaño | La variedad del mundo | Madrid, Siruela, 2009 La sabiduría de I. G. De Liaño es tal que sus ideas, habitualmente claras y siempre distintas, iluminan no solo aquello de lo que habla sino que derivan su luz hacia otros territorios aledaños, sean estos literarios, artísticos, religiosos o filosóficos. Su último libro, La variedad el mundo, que me sirve como motivo y excusa para esta breve presentación de su autor, es un vivo ejemplo de esto que digo, porque Liaño no solo te obliga, con su mirada lúcida, a volver a ver, o, quizá mejor, a mirar por primera vez los textos, cuadros, paisajes, historias, imágenes o mitos que analiza, sino que contribuye y de qué soberana manera a acrecentar la comprensión de ese momento cenital del espíritu humano que damos en llamar Renacimiento o, en el caso de nuestro país, dada la vastedad y alcance temporal de los hallazgos y creaciones, Siglos de Oro.
Ángel García Galiano | 20.02.2010 | Futuros Difuntos, La Zaranda La muerte en el cedazo de la locura más de treinta años de acreditada solvencia, este “Teatro Inestable de Andalucía Baja”, como así se autodenomina, sube de nuevo a Madrid, tras aquel memorable Los Que Ríen Los Últimos, de hace un par de años, sobre la vida (y la muerte) de los cómicos de la legua, para proponernos este valleinclaniano título (que no espectáculo) de Futuros Difuntos en el que unos internos de un manicomio pugnan desordenadamente por reorganizar sus vidas tras la defunción del director de la institución y en ausencia, por tanto, de autoridad.
Ángel García Galiano | 12.02.2010 | El condenado por desconfiado, Tirso de Molina Carlos Aladro, a pesar de su juventud, se ha atrevido ya con Lope, Shakespeare, Corneille… y hasta con Garcilaso, en aquel magnífico montaje sobre poemas del toledano que disfrutamos en su querida Abadía. Es uno de nuestros directores más sutiles, más avispados, que mejor encaran (sin miedo) el texto clásico más sagrado y le hace saltar chispas de perplejidad y oreos aromáticos de indiscutida grandeza, pues busca siempre el sesgo menos advertido o el escorzo de la paradoja para subrayar aquello que una tradición, abotargada por la costumbre, no sabe ver.
Ángel Garcìa Galiano
Madrid, 1961. Ha escrito las novelas El mapa de las aguas (1998), Hilo de plata (2002) y La casa sin palabras (2008). También ha ejercido la crítica literaria en revistas como Reseña y Revista de libros.