barbaravidal
Bárbara Vidal
Nací el primer día del mes de septiembre de 1978, a los pies del Castillo de Santa Bárbara, en Alicante.

Dice mi madre que la noche antes, en el cine de verano, le di una patada definitiva cuando mordió su ladrillo de palomitas con caramelo... y supo que yo nacería pronto.

Pasé los primeros años de vida en la marmita gigante de la cocina del mejor chef del mundo, mi padre, y allí aprendí a hablar.

Estudié Sociología porque quería saberlo todo sobre la gente y, años después, estudié Periodismo porque hay mucha gente que cree saberlo todo y no me fiaba.

Pinto por devoción al color y a la luz. Cocino porque ya se me hacía la boca agua cuando Zipi y Zape comían bocadillos de chocolate o cuando Carpanta conseguía un pollo asado, porque mi abuela preparaba rosquillas que me hacían feliz, porque me parece alquimia milagrosa el confitar un bacalao en su punto y porque me emociono al pensar en una mousse de boletus con huevo escalfado y trufa Blanca de Alba. Y mi bebida favorita es el agua del mar.