| La Taberna de las Luces |
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En esta sección, el apartado de comentarios será tu diván psicológico o tu taburete en la tasca de al lado (¡lo que tú prefieras!), donde podrás comentar, criticar, participar, discutir, preguntar, completar, rectificar o simplemente sincerarte y contarnos cómo se encuentra tu alma últimamente... ¡Que no te asuste compartirlo con nosotros! La Taberna de las Luces pretende ser un espacio de reflexión, diálogo e interacción (eso sí, siempre desde el respeto y la tolerancia) y sin ti, sin vosotros, nada de eso sería posible… Entra en la Taberna de las Luces |
La Taberna de las Luces
Beatriz Arnal
Fecha de nacimiento: un soleado día 7 del mes de abril hace ya 24 años
Lugar de nacimiento: la capital del cierzo, allá por el valle del Ebro
Lugar de asentamiento: la Ciudad
Carácter: depende de la hora del día: después de comer tengo mejor humor. En el cole decían que era rebelde, pizpireta y respondona. Con los años quiero creer que he aprendido a ser más paciente…
Estudios: orgullosa Licenciada en Ciencias de la Existencia y lo Existente
Profesión frustrada: bailarina de cabaret, cantante de ópera, violonchelista, sirena, fotógrafa, astronauta, catadora de pasteles de chocolate rellenos de crema y cualquier otra actividad que vea anunciada en televisión
Ocupación remunerada: sonreír y saludar educadamente (eso sí, siempre luciendo un fabuloso uniforme y un bonito pelo recogido)
Aficiones: el buen dormir y el buen comer (mejor si es bien acompañada. Ambas), preguntar a todas horas el porqué de las cosas, soñar, viajar, leer, aprender y pasarme la vida observando la encuadernación y el índice de los libros antes de decidirme a leer uno
Fobias y temores: al Ser y a la Nada, a la muerte sin fin y al Eterno Retorno, al Vacío y al Infinito, pero sobre todo a las mariposas (¡especialmente a las polillas!)
Sección: La taberna de las Luces; taberna porque este rinconcito no quiere ser pretencioso ni aspirar a ser trascendental, sólo un inofensivo espacio de diálogo espontáneo y discusión cotidiana; y Luces (así, con mayúsculas) porque incluso con todo esto reclama para sí mismo un humilde atisbo de luz y luminosidad, de razón y racionalidad, y sobre todo de profundidad. ¿Quién dijo que las pequeñas cosas y las que aparentan ser más insignificantes no son tal vez las más vitales y fundamentales?
Beatriz Arnal | La Taberna de las Luces 

